REYES Y VASALLOS
Titulo: Reyes y vasallos
Editorial: La esfera de los libros
Sinopsis y valoración personal: Tras las razias de Almanzor y la disgregación del califato de Córdoba en pequeños reinos de taifas, los pujantes reinos cristianos someten a los territorios musulmanes al pago de impuestos a cambio de una paz que no siempre se respeta. La frontera es un territorio inestable y peligroso en el que se producen continuos enfrentamientos entre los codiciosos señores feudales. En esa tierra se forjan espíritus indomables, hombres de acero, curtidos en mil batallas, ansiosos por dejar su huella en la historia. Uno de ellos es Rodrigo Díaz.
El joven García, uno de los hombres de Cid, uno de los hombres del Cid, tendrá que sobrevivir en un ambiente marcadamente hostil gracias a sus habilidades con la espada. Llegará a Aragón, un pequeño reino que resurge de las montañas, gobernado por un rey con una sed insaciable de conquista y que amenaza con incursiones militares a sus vecinos de Zaragoza.
Mi opinión personal de "Reyes y vasallos" es de MUY
RECOMENDABLE, otorgándole 4 tréboles. La novela nos invita a viajar
al último cuarto del siglo XI, en pleno periodo de reconquista por parte de los
distintos reinos cristianos a lo largo de la Península Ibérica. En ese momento
la creación de sociedades guerreras se muestra en su momento álgido, donde los líderes
espirituales, políticos, militares y religiosos adoptan un rol significativo.
La figura más destacada y popular en este momento histórico es Rodrigo Díaz de
Vivar, el Cid campeador. Usar tan insigne y conocido personaje para narrar la
situación política, social y militar de los diferentes reinos que formaban la
España del momento hubiera sido encontrarnos con otra novela más del este
personaje. El autor tan solo hace uso de él para presentarnos a nuestro
personaje principal, García. Un niño huérfano que entró a servir en las huestes
del Cid y que se fue curtiendo en mil batallas, hombre de honor, valiente, con
fuerte preparación militar, que muestra miedos pero que gracias a su
inteligencia, fidelidad y valentía se forja un camino desde un humilde vasallo
hasta convertirse en noble y hombre de confianza del todo poderoso rey de
Aragón. Del mismo modo era un hombre de su época, era sanguinario, vengativo y
con unos valores básicos de aquellos aguerridos hombres, que veían peligrar su
vida desde el momento del nacimiento. En aquella época la sociedad era
violenta, las enfermedades reinaban en cualquier rincón ya fueras rico o pobre,
morir de hambre era algo cotidiano, las temperaturas eran extremas y los
equipamientos insuficientes. La falta de cultura, la gran mayoría era
analfabeta, brindó la aparición de trovadores que se ganaban la vida contando o
inventando hazañas de nuestros soldados o nobles. Tanto los reinos castellanos
como los leoneses vivían atemorizados por las famosas aceifas almorávides. Que resultaban
ser incursiones esporádicas que realizaban los musulmanes en campos o pueblos
cristianos, arrasando todo a su paso. La novela describe con una naturalidad y
claridad absoluta como era la vida en el terreno fronterizo en ambos bandos.
Otro aspecto habitual era las continuas contiendas y desavenencias entre los reinos
cristianos. Todos buscaban ampliar sus fronteras, conquistar castillos y campos
del reino colindante, consiguiendo debilitar su poder. Resumiendo, una historia
de vida y muerte. Donde el proceso de feudalización pasó a tener el control de
la sociedad del momento. Las descripciones de los preparativos de la batalla o
de los asedios son muy interesantes y esclarecedoras. Pero sobre todo la
riqueza de la novela se encuentra en la versatilidad de personajes que
transcurren por ella. Cada una con sus matices, sus ambiciones, sus intrigas,
sus intenciones, su afán de poder o simplemente la lucha por continuar vivo.
Todo amante de la historia española conoce la frase atribuida al Cid
Campeador:" Dios, qué buen vasallo si hubiese buen señor". Pues sin
duda tenemos ante nosotros un gran libro de historia, de hazañas que rinde un
profundo y merecido homenaje con total lealtad a España y a los hombres que
forjaron ese espíritu, esos valores que reinaron durante tantos años, que
hicieron de nuestra patria un imperio donde no se ponía el sol, y que ahora por
desgracia denostamos hasta llevarlo al olvido.

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