LA HERMANDAD DE LA ATLÁNTIDA
Mi valoración personal de "La hermandad de la Atlántida" es de MUY RECOMENDABLE, otorgándole 3 tréboles. En esta novela multigénero Mariano nos sumerge en una trepidante aventura trufada de acción, conspiraciones, reliquias, supersticiones, poder, religión, simbología esotérica, arqueología, totalmente adictiva que a través de anacronías temporales nos permite viajar en el tiempo desde mucho antes de Cristo, pasando por la II guerra mundial durante el ascenso del nazismo en Europa hasta la actualidad. A lo largo de la dilatada carrera literaria de Mariano Fernández Urresti el tema del tiempo, la inmortalidad, el cadencioso reloj que nos arrastra a la senectud, al deterioro y como poder evitarlo, como saber vivirlo, es su verdadero leitmotiv para encontrar un amarre desde el que fraguar novelas en torno a un misterio permitiendo al lector transitar con él y transportarse a lugares recónditos y enigmáticos, siendo este uno más de los personajes, donde los diálogos y las descripciones claras y pormenorizadas no resultan nunca pesadas para el lector. En "La hermandad de la Atlántida", al igual que en el resto de sus novelas, la concesión de datos, información y referencias históricas, literarias, geográficas, sociales, militares, arqueológicas, etc son innumerables y dignas de mención. Alcanzando un mínimo ápice de curiosidad he rastreado la existencia de los personajes y los momentos históricos que describe y tienen la total veracidad (por ejemplo, el discurso de Charles Degaulle). En “La hermandad de la Atlántida", son los gerifaltes nazis quienes persiguen los inescrutables y ocultos caminos en búsqueda de aquello que el hombre anhela desde los inicios de la humanidad, que no es otra cosa que la perpetuidad del ser a través de la inmortalidad, siendo doblegada gracias a la reencarnación. Mariano parte de una idea, construye una trama, escudriñando su talento y buscando información en esa perpetua y maravillosa biblioteca de libros, legajos, recortes, podcats, entrevistas o conversaciones en las que ha participado o leído y nos embarca hacia reflexiones, dejando pinceladas de historia en cada capítulo, demostrando un control exhaustivo de los tiempos de la trama, describiendo extraordinariamente los lugares donde transcurre sus novelas, sabiendo a que personaje darle la prioridad y el ritmo que solicita el momento, aportando una amalgama de intrahistorias dentro de sus novelas, permitiendo llevar al lector siempre de la mano del suspense, la incertidumbre, el misterio y haciéndole avivar la curiosidad. Dentro de estas misteriosas y apasionantes intrahistorias con las que nos deleita el autor en esta novela nos encontramos con la aparición de la legendaria Atlántida donde pululan personajes que hacen referencia a ella a través de sus escritos, donde narran sus monumentos, su religión, la vivencia de una época dorada en todo tipo de aspectos y que Mariano usa para poder sumergir la idea de la reencarnación como un valor añadido a la enigmática fortuna espiritual con la que vivían en la Atlántida equiparándola a los mismísimos Dioses. Dentro de ese más de 80 % de historia real aparecen los alemanes del Tercer Reich rebuscando en una expedición al Tibet reliquias, secretos y sobre todo la evidencia de la reencarnación en manos de unos milenarios monjes tibetanos, con el fin de afianzar su poder y demostrar la quimérica idea de la existencia de la raza aria. Mariano no deja pasar la ocasión en la novela de plasmar la total lealtad, entrega y fidelidad que le guardaron a Hitler y sus secuaces durante aquellos fúnebres y nefastos años eminentes científicos, catedráticos, arqueólogos, filósofos, médicos y otros grandes intelectuales. Para finalizar quiero destacar los acertados finales con los que Mariano cierra sus novelas, donde tras su lectura siempre deja un poso de enigma, misterio y secretismo llevando al lector a reflexionar sobre lo leído.
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